sábado, 30 de octubre de 2010

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey / Mary Ann Shaffer y Annie Barrows


Hace un tiempo leí este libro de título tan laaaargo y me dejó un grato recuerdo.

La novela está ambientada en el año 1946 - de enero a septiembre - y cuenta la historia de Julie Ashton, una escritora que se hizo famosa durante los años de la II Guerra Mundial escribiendo regularmente un columna en un periódico, titulada " Izzy Bickerstaff va a la guerra".

Ahora, un año después y terminada la guerra, se enfrenta con el síndrome de la página en blanco. ¿Será capaz de escribir algo decente después del éxito obtenido antes?.
La respuesta le llega en modo de carta: un lugareño de la isla de Guernsey - isla del Canal de la Mancha invadida por los nazis - le escribe diciendo que tiene un libro que en su día perteneció a Julie y quiere saber dónde adquirir más libros de ese autor.

Así comienza un intercambio de correspondencia donde vamos descubriendo, entre otras cosas, a los habitantes de Guernsey - gente, alguna muy peculiar y muchos entrañables -, cómo era la vida de estos vecinos conviviendo con los alemanes y, cómo surgió la Sociedad literaria - por culpa de un cerdo (animal, no persona) y por qué se añadió después lo del pastel de piel de patata (y hasta aquí puedo escribir, no puedo desvelar nada más sobre el cerdo y el pastel de patata).

Toda la novela tiene una estructura epistolar, pero a pesar de ser todo cartas tiene un hilo argumental y se lee de forma cómoda. Un libro que también habla de libros, escritores, del amor por la lectura.

Mary Ann Shaffer empezó la novela, pero no pudo terminarla. Murió en 2008 sin haberla visto publicada. La tarea de acabarla recayó en su sobrina Annie Barrows, y eso, según mi opinión, se nota: hacia el final de la novela, la trama da un giro argumental apareciendo una subtrama que desentona y no pega mucho.
Aún así, la novela merece la pena.

Para terminar, me quedo con dos reflexiones que dice algún personaje de esta novela:

La primera - "Leer buenos libros te impide disfrutar de los malos".
La segunda - "Esto es lo que me encanta de la lectura; en un libro encuentras un detalle diminuto que te interesa, y este detalle diminuto te lleva a otro libro, y algo en ése te lleva a un tercer libro. Es matemáticamente progresivo; sin final a la vista, y sin ninguna otra razón que no sea por puro placer".

Cuando leí estas frases una sonrisa se dibujó en mi cara y dije: ¡¡Sí, totalmente de acuerdo!!

2 comentarios:

  1. Cuando lo leí yo también anoté esas 2 reflexiones y esta otra:
    "Me encanta ir a las librerías y conocer a los libreros. Realmente los libreros son una raza especial. Nadie en su sano juicio aceptaría trabajar de dependiente en una librería por el sueldo, y ningún propietario en sus cabales querría ser dueño de una, porque el margen de ganancias es demasiado bajo. Así que tiene que ser un amor a la lectura lo que les empuja a hacerlo, junto con ser los priemros en hojear las novedades."

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  2. Hola Bibliotecaria,
    Ahora que lo mencionas, creo recordar que lo decía Julie (léase Mary Ann Shaffer). Los libreros que se describen, en el párrafo al que aludes, cada vez son menos en los tiempos actuales. La idea de “vocación” y “afición” de esta profesión está cada vez más de capa caída. Ahora, gran parte de la industria librera está planteada como puro negocio mercantilista. Las grandes superficies compiten con las librerías. En fin, es el tiempo que nos ha tocado vivir.

    Bienvenida

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